Teoria del conocimiento de hume

Teoria del conocimiento de hume

Una investigación sobre la humanidad…

Los filósofos británicos John Locke y David Hume son considerados empiristas. Esto se debe a que basaron sus filosofías en las ciencias naturales. Ambos filósofos contribuyeron a la teoría del conocimiento: Locke propuso las sensaciones y los reflejos y Hume las impresiones y las ideas como piedras angulares de sus teorías del conocimiento. Sus teorías pretenden mostrarnos que todo lo que entendemos es en virtud de su conexión con la experiencia. La experiencia, por tanto, es la fuente del conocimiento para estos filósofos.

El presente artículo analiza el empirismo como fuente y método de conocimiento. El enfoque adoptado es reflejar la teoría del conocimiento de John Locke con la de David Hume, identificando las similitudes, la influencia de Locke en Hume, las diferencias entre ellos y una crítica sobre la credibilidad del empirismo, como una de las fuentes y métodos de conocimiento.

La conclusión a la que se llega es que las ideas empiristas pueden explicar el mundo físico y lo que conocemos de él, pero queda el conocimiento derivado racionalmente. En este sentido, tanto el empirismo como el racionalismo son fuentes y métodos de conocimiento creíbles.

Un tratado sobre la naturaleza humana

La bifurcación de Hume, en epistemología, es un principio que desarrolla la enfática división del filósofo empirista británico David Hume, en la década de 1730, entre «relaciones de ideas» y «cuestiones de hecho»[1][2] (Alternativamente, la bifurcación de Hume puede referirse a lo que se denomina ley de Hume, un principio de la ética)[3]. )[3] Tal y como se expresa en la caracterización de la tesis de Hume realizada por Immanuel Kant en la década de 1780, y ampliada en la década de 1930 por los empiristas lógicos, la bifurcación de Hume afirma que todos los enunciados son exclusivamente o bien «analíticos a priori» o bien «sintéticos a posteriori», los cuales, respectivamente, son universalmente verdaderos por mera definición o, por muy aparentemente probables que sean, son incognoscibles sin una experiencia exacta[2][4].

Según la bifurcación de Hume, el significado de un enunciado es analítico o sintético, la verdad del enunciado -su concordancia con el mundo real- es necesaria o contingente, y el supuesto conocimiento del enunciado es a priori o a posteriori[1][4] Un enunciado analítico es verdadero por el mero significado de sus términos, por lo que es verdadero por definición, como los solteros no están casados, mientras que un enunciado sintético, relativo a estados de cosas externos, puede ser falso, como los solteros envejecen mal[5]. [Por mera validez lógica, lo necesario es verdadero en todos los mundos posibles, mientras que lo contingente depende del estado del mundo, una base metafísica[5][6] Y lo a priori es conocible sin, mientras que lo a posteriori es conocible sólo a partir de la experiencia en el área de interés[5].

Immanuel kant

No podemos confiar en los pronunciamientos de sentido común de la superstición popular, que ilustran la conducta humana sin ofrecer ninguna iluminación, sostenía Hume, ni podemos lograr ningún progreso genuino por medio de la abstracción

Habiendo observado la regularidad con la que ocurren juntos eventos de tipos particulares, formamos la asociación de ideas que produce el hábito de esperar el efecto siempre que experimentamos la causa.

Todo lo que observamos es que los acontecimientos del tipo «causa» ocurren cerca y poco antes de los acontecimientos del tipo «efecto», y que esto se repite con una regularidad que puede describirse como una «conjunción constante».

Diferencia entre impresión e ideas

El empirismo es la postura filosófica según la cual los sentidos son la fuente última del conocimiento humano. Se contrapone al racionalismo, según el cual la razón es la fuente última del conocimiento.  En la filosofía occidental, el empirismo cuenta con una larga y distinguida lista de seguidores; se hizo especialmente popular durante los años 1600 y 1700. Algunos de los empiristas británicos más importantes de esa época fueron John Locke y David Hume.

Los empiristas afirman que todas las ideas que una mente puede albergar se han formado a través de alguna experiencia o -para usar un término un poco más técnico- a través de alguna impresión. Así es como David Hume expresó este credo: «debe ser alguna impresión la que da lugar a toda idea real» (Tratado de la Naturaleza Humana, Libro I, Sección IV, Cap. vi). De hecho -continúa Hume en el Libro II- «todas nuestras ideas o percepciones más débiles son copias de nuestras impresiones o percepciones más vivas». Los empiristas apoyan su filosofía describiendo situaciones en las que la falta de experiencia de una persona le impide comprender plenamente. Pensemos en las piñas, un ejemplo favorito de los primeros escritores modernos. ¿Cómo se puede explicar el sabor de una piña a alguien que nunca la ha probado? Esto es lo que dice John Locke sobre las piñas en su Ensayo: «Si dudas de esto, mira si puedes, con palabras, dar a alguien que nunca ha probado la piña una idea del sabor de esa fruta. Puede que se acerque a una idea de ella si se le habla de su semejanza con otros sabores de los que ya tiene las ideas en su memoria, impresas allí por las cosas que ha llevado a su boca; pero esto no es darle esa idea por una definición, sino simplemente suscitar en él otras ideas simples que seguirán siendo muy diferentes del verdadero sabor de la piña.»

Teoria del conocimiento de hume
Scroll hacia arriba
Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad