Musculo dilatador de la pupila

Musculo dilatador de la pupila

Pupilas dilatadoras

El músculo dilatador del iris (músculo dilatador de la pupila, dilatador de la pupila, músculo radial del iris, fibras radiantes), es un músculo liso[2] del ojo, que discurre de forma radial en el iris y que, por tanto, se ajusta como dilatador. El dilatador pupilar está formado por una disposición en forma de espiral de células contráctiles modificadas, llamadas células mioepiteliales. Estas células son estimuladas por el sistema nervioso simpático[3]. Cuando se estimulan, las células se contraen, ensanchando la pupila y permitiendo que entre más luz en el ojo.

Está inervado por el sistema simpático, que actúa liberando noradrenalina, que actúa sobre los receptores α1.[4] Así, cuando se presenta un estímulo amenazante que activa la respuesta de lucha o huida, esta inervación contrae el músculo y dilata la pupila, dejando así que llegue temporalmente más luz a la retina.

El músculo dilatador está inervado más específicamente por los nervios simpáticos postganglionares que surgen del ganglio cervical superior como raíz simpática del ganglio ciliar. Desde allí, viajan por la arteria carótida interna a través del canal carotídeo hasta el foramen lacerum. A continuación, entran en la fosa craneal media por encima del foramen lacerum, viajan a través del seno cavernoso en la fosa craneal media y luego viajan con la arteria oftálmica en el canal óptico o en el nervio oftálmico a través de la fisura orbital superior. Desde allí, viajan con el nervio nasociliar y luego con el nervio ciliar largo. A continuación, perforan la esclerótica, viajan entre la esclerótica y la coroides para llegar al músculo dilatador del iris. También atraviesan el ganglio ciliar y viajan en los nervios ciliares cortos para llegar al músculo dilatador del iris.

Qué músculo constriñe la pupila

La microcoria congénita heredada, también conocida como miosis congénita, se caracteriza por pupilas bilaterales pequeñas (con un diámetro inferior a 2 mm) que son el resultado de un subdesarrollo del músculo dilatador de la pupila del iris (Holth y Berner, 1923; Simpson y Parsons, 1989). Los defectos de transiluminación del iris son una característica constante. La pupila se dilata poco o nada en respuesta a fármacos midriáticos administrados tópicamente. El trastorno se transmite como un rasgo autosómico dominante con penetrancia completa y se asocia con goniodisgenesis y glaucoma (Tawara e Inomata, 1983; Mazzeo et al., 1986; Toulemont et al., 1995).

Inervación del músculo dilatador del iris

El descubrimiento fue probablemente accidental. Las gotas dilatadoras bloquean los receptores del músculo que constriñe el iris, la «cortina» de color del ojo que controla la cantidad de luz que viaja hacia la retina. Este obstáculo permite que el músculo que dilata el iris actúe sin oposición, haciendo que la pupila -que no es más que un agujero en el centro del iris- se agrande.

Nuestras pupilas se expanden de forma natural en la oscuridad y se encogen con la luz brillante gracias a la acción de los dos músculos opuestos del iris, el dilatador y el esfínter del iris. El músculo dilatador, que se extiende de forma radial a través del iris, se contrae para tirar del iris hacia fuera, agrupándolo como una cortina abierta. El esfínter del iris está dispuesto en forma circular, similar a un cordón de monedero. Su constricción tira del iris hacia dentro y lo aplana, como una cortina cerrada.

Estos músculos están bajo el control del sistema nervioso autónomo, que se encarga de los actos reflejos involuntarios. La salida simpática, que se asocia a la excitación, estimula el músculo dilatador del iris para que se contraiga, abriendo nuestras pupilas durante una situación de lucha o huida. La salida parasimpática, asociada a los mecanismos de calma, estimula el esfínter del iris para que se contraiga, reduciendo nuestras pupilas.

Pupilas esfínteres y pupilas dilatadoras

La pupila de renacuajo es un fenómeno raro en el que el espasmo segmentario del músculo dilatador del iris da lugar a una pupila en forma de renacuajo. La distorsión pupilar suele ser unilateral, dura varios minutos y puede repetirse en racimos. Cualquier segmento del iris puede verse afectado, por lo que en algunos pacientes se observa una pupila en forma de renacuajo diferente de un episodio a otro. La pupila de renacuajo suele aparecer espontáneamente en mujeres jóvenes. La pupila de renacuajo no se asocia a ningún trastorno sistémico, pero se observa un síndrome de Horner ipsilateral en el 46% de los pacientes. En este artículo, hemos revisado la literatura existente sobre la pupila de renacuajo, recopilando todos los casos publicados en una tabla y comunicando cuatro casos adicionales para reexaminar el perfil clínico de este trastorno y considerar los diferentes mecanismos alegados como medio para comprender su posible etiología y tratamiento. El denominador común en la fisiopatología de la pupila de renacuajo es una contracción focal excesiva (espasmo segmentario) del músculo dilatador del iris. Sobre la base de los diversos mecanismos fisiopatológicos propuestos para la pupila de renacuajo, podemos considerar posibles formas de tratamiento.

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